martes, 27 de diciembre de 2016

Tal vez / Quiero creer.


Desde el post "extremadamente cansada" han pasado casi un mes. Y el paso del tiempo me ha abierto los ojos.

Y ese "tal vez, no haya escogido los mejores caminos" y el "Quiero creer, que lo que he hecho está bien". A día de hoy, puedo decir que sí, lo que he hecho no está bien, está perfecto.

Me he deshecho de esas personas que no aportaban nada bueno en mi. Y que a pesar de haberme esforzado en que ellas estuviesen bien en todo, yo a cambio no obtuve un detalle pequeño por su parte. Y sinceramente, para tener a personas egoístas en mi vida, prefiero mejor no tenerlas. 

En este tiempo de reflexión me he dado cuenta, que prefiero mejor quedarme completamente sola, a estar en compañía de ciertas personas que no valoraban lo que tenían al lado, de lo que las he aportado/ayudado/aconsejado, etc.

El tiempo me ha hecho ver, que esas personas no eran lo suficientemente, ya no buenas, si no que no daban el mismo afecto. 

Y seamos sinceros, todos queremos tener una amig@ que este en lo bueno y en lo malo, que nos den consejos de todo tipo, (amores, amigas, personales, trabajo, ánimos, etc.) 

Pero con el tiempo tu me has abierto los ojos y me has hecho ver que no eras así., como todo el mundo quiere que seas. 

con el tiempo he visto que teníais más contras que pros, y viendo lo visto, hice bien en alejarme y ya no seguir por el mismo camino, si no, que me he desviado y estoy segura que por el que estoy yendo es mucho mejor por que estaba antes.

Gente desconocida que pasa por mi vida, me ha dado más ánimos y apoyo que en todos los años de amistad que tu me diste. (Tampoco quiero dedicarte todo el tiempo a ti, puesto que no valoras lo que tienes, hasta que lo pierdes)


Siempre hay que creer que lo que estás haciendo es bien para uno mismo. Y también me he dado cuenta que nunca estuve sola, sólo que no lo pude ver que Él estaba ahí. 





lunes, 28 de noviembre de 2016

EXTREMADAMENTE CANSADA



Tal vez, no haya escogido los mejores caminos.

Tal vez, me haya precipitado al tirar todo por la borda.

Tal vez, haya sido muy dura conmigo misma.

Quiero creer, que lo que he hecho está bien.

Quiero creer que todo irá a mejor.

Podría darme la vuelta y rectificar aquello que he dado por finalizado, pero sé, que si lo hago no estaré a gusto conmigo misma, y mucho menos en compañía.

Tal vez, y sólo tal vez, haya dado un giro enorme en mi, de destruir todo aquello que por muy poco que fuera, me hiciera feliz.

Pero en mi interior, estaría diferente y distante con aquellas personas. Ya nada sería como al principio.

Lo que más odio, es que el pasado vuelve a mi encuentro y me abra los ojos.

Me odio por ser tan sumamente extraña, pero si hubiese sido fácil, tal vez no me hubiera alejado de esas personas.

Pero sé con seguridad, que si hubiera sido todo tan distinto, no me hubiera conocido mejor de lo que nadie me conoce y ya no sólo por eso, si hubiera sido todo más fácil, lo más seguro es que nunca hubiera sabido hasta que punto puedo ser capaz de ir, y sobre todo no sería yo.

No sé si será algo bueno o malo, pero una vez está hecho lo único que puedo hacer es intentar no pensar en ello y seguir hacia adelante.




De que sirve ser igual que todas las personas, pudiendo ser diferente

domingo, 27 de noviembre de 2016

HIPNOTIZADA POR LA LUNA

Luna, mi luna de noche,
eres como un lunar
que me acompaña
a todo lugar.

Luna, lunita
luna de mis amores,
eres mi amiga, 
mi compañera de las noches.

Eres como un avión,
volando vas, pegada a mi
sin parar.

Quisiera ser como tu
acompañando a las personas con amor

Nunca manchada estás
porque en el cielo siempre estás.
Blanca es tu luz
y redonda eres como el sol.

Contigo nunca tengo miedo,
porque siempre luz tendrás,
y nunca terror habrá.





La primera fotografía que hice con la cámara Fujifilm FinePix S2500 HD. Así a ojo podría ser del año 2011. Recuerdo ese año, porque empecé hacer un curso de fotografía por la zona, y necesitaba un compañero.  Cargue las pilas, y puse la cámara en funcionamiento. Mi hermano me ayudó a poner los valores, de lo único que recuerdo fue del valor del ISO 400. La noche estaba fría, para hacer bien una foto, me remangué las mangas de la chaqueta, pero estaba incómoda, así que al final obtuve por quitármela.

Estaba tiritando del frío, me coloque la correa detrás del cuello, apoye los codos en la repisa de la ventana, mi piel se empezaba a erizar y estaba comenzando a temblar del frío que acechaba. Puse el zoom al máximo, lo suficiente para que la luna se viese enfocada. Respire hondo y "clic clic clic clic clic" el sonido de la cámara empezó a sonar, a la vez que hacia fotos las echaba un vistazo para ver que tal me salieron, depende de como saliesen cambiaba algunos valores o el zoom. Todas las fotos realizadas esa noche a la luz de la luna, se hicieron sin trípode. Y de aquí esta el resultado final Hice varios intentos algunas de ellas se podían ver con claridad. Desde ese instante me enamoré más de la luna.





miércoles, 23 de noviembre de 2016

PERDERME EN TU PIEL

Tus manos son tan suaves como el resplandor del sol naciente a las ocho y media de la mañana.
En la playa.
En Otoño.
Y al mismo tiempo tan fuertes como la marea que choca entre las rocas.

Cuando nuestros cuerpos se cruzaron en mitad del mar, 
mi corazón se paro en seco. No supe reaccionar. 
En cambio, tú si.

Las olas seguían bailando al compás de la melodía que estaba tarareando en mi cabeza.

Estaba nerviosa, y esa melodía venía a mi encuentro y pude relajarme.
Pero estando tú a mi lado, rebobinaba, se inmovilizaba, y nunca se acababa.
Tenías tanto efecto en mí, que ni siquiera se terminaba.


Tu piel color avellana, que deslumbra en las tinieblas.

Tu piel que se eriza sólo con tocarme

Tu piel que nació en invierno, y aún así es más cálida que una vela encendida

Tu mirada, me abraza con tan sólo decirme "ya estoy aquí"


No sé cómo una persona puede tener ese efecto en alguien,
lo que sí sabía es que ese efecto era mutuo.


Tú, y tu manera de sentirme acogedora, a tu lado, en ti, contigo, en tu piel.



Ya no quiero perderme entre la multitud, ni en el metro, ni perderme sola.



Si me pierdo, que sea en tu piel.


martes, 22 de noviembre de 2016

ASUNTOS PENDIENTES 2º


SEGUNDA PARTE


Cerró sesión y siguió escribiendo.

Sólo la llevo media hora, pero media hora larga para terminar aquello que le quedaba por hacer. Dio al botón de imprimir, se levantó y de nuevo pudo estirar las piernas. estuvo recorriéndose todo el departamento 3, qué ahí es donde se encontraban las fotocopiadoras e impresoras de esa planta. Estaba muy apartado de los despachos y se encontraba en una habitación pequeña y con exceso de calor. cuando llego a su escritorio Paula, directamente se quedo de pie, estaba ya bastante cansada de estar prácticamente todo el día sentada. 
Archivo todos aquellos documentos que desprendían calor y los guardo en una carpeta de color rojo, que luego eso mismo iba a guardarse en un armario que se encontraba a su izquierda.

Después de ordenar el escritorio, cogió el bolso, el abrigo y fue a llamar al ascensor.
Al abrirse las puertas, se encontró con que el ascensor lleno y había un olor desagradable. Aunque es verdad que por un instante no iba a entrar, pero se dijo, "vamos a ver salen todos ahora de la oficina, normal que huelan a cerdo, perdón, salimos, yo también me incluyo. Por que hacía tal calor dentro en las oficinas, como frío en la calle y bueno quieras o no siempre se coge algo de olor, y tampoco es que digamos que las oficinas huelan a frescor, si no a un producto algo incómodo de oler, pero bueno. Ya llevas bastante tiempo ahí que te acostumbras a todo". El caso es que a pesar de estar abarrota, entró, y al ser delgada y diminuta se incorporo perfectamente en el ascensor, se encontraba en unos de los laterales, enfrente suyo había un espejo, y detrás de ella ahí se encontraba el, con la chaqueta abierta y a la vista su corbata azul de rayas rojas junto con sus tirantes. Los labios de Paula iban formando una sonrisa a la que él la respondió apretándola el culo y fue acercándola más al cuerpo de el. 

Había demasiada gente para saber que estaban tramando ellos dos, ahí uno detrás del otro, juntando sus partes íntimas. No había tardado mucho en acariciarle los muslos, metiendo la mano por debajo de la falda, tenía el cuerpo frío y el tacto de sus manos en su piel, tuvo un escalofrío acogedor, en el que ella echo el cuello hacia atrás y el no pudo resistir la tentación de morderla el cuello, sus manos fueron subiendo hasta llegar a su sexo, que se encontraba a disposición de el para que le hiciese lo que quisiese. Ella al notarse tan excitada le agarro del pantalón, no era cómodo tocarse en esa postura, cuando todo el personal estaba delante de ella, intentando que se abriesen las puertas para que por lo menos pudiese salir la gente, y así poder tocar a su jefe como a ella le gustaba. Cuanto más se tocaban más entrecortada tenían la respiración.

El ascensor se paro en la planta 5 donde se bajaron dos personas, volvieron a cerrarse las puertas, ellos dos tenían más cosas pendientes de las que ocuparse en ese preciso momento, no se dieron cuenta de quién había salido, como del que había entrado. Francisco solo podría pensar en ella y en la entrepierna que tenía a su disposición. Subió la mano para tocarla y fue acariciando el clítoris como a ella le gustaba de un lado a otro, rápidamente fue introduciendo sus dedos en el sexo, de repente la dieron un empujón tan fuerte que Paula gimió de placer, alguno de los presentes fueron dando la vuelta, pero no les dio tiempo ya que de repente se apago la luz y se quedaron parados. Por lo que dejaron de saber cual había sido ese ruido y se centraron más en saber como pedir ayuda. Estuvieron varias veces dando al botón de alarma, pero nada. Paula y Francisco siguieron a su rollo, mientras que el resto averiguaba como salir de ese cubo asfixiante y estando a oscuras tenían más oportunidades de tocarse más. Cuando Paula se dio la vuelta se encendieron las luces y rápidamente se puso bien la falda. Todos los del ascensor se bajaron en la planta cero, incluido ellos.


Paula se abrocho el abrigo y una voz ligera le susurro al oído; "¿Qué haces?"Paula para no llamar tanto la atención dijo, "mis tripas están dándome guerra y me gustaría ir a comer". Finalmente sin que nadie los mirase se dio la vuelta y le dio un mordisco en el labio inferior.

Salió del edificio y una borrasca de aire frío se le metía por el cuello. No había forma de escabullirse.Con un andar rápido cruzo el paso de cebra y al bajar dos calles a mano derecha encontró el restaurante la Tagliatella. En seguida la atendieron, solía ir allí dos veces por semana, esta vez no tenía muchas ganas de llegar a casa y ponerse a cocinar. El camarero ya le conocía de las anteriores veces y cuando ella se había quitado el abrigo y lo había dejado en la silla de enfrente ya le habían traído una copa de lambrusco rosso el resto ya venía solo, pues el camarero ya la conocía, cada día que iba allí, la sorprendían con un plato diferente. Esta vez la habían dado un plato de pasta, cuando llevo el tenedor al plato pudo oler el aroma que llevaba el plato y cuando lo probo, cerro los ojos de satisfacción. Por lo que podía degustar, juraría que llevaba piñones ya que se podía comprobar que al comerlo se le quedaba la boca un poco áspera, almendras trituradas con una salsa de queso y albahaca por encima.

Cuando termino de comer y disfrutar de ese magnifico plato de pasta, que a pesar de lo grande que era no estaba nada llena, se pidió un sorbete de limón al cava. Cuando salio del restaurante y siguió el mismo camino que había echo hace una hora y media. Dio un largo suspiro y antes de cruzar, vio a un hombre alto y rubio, ya la había visto antes, no le dio tiempo a decirle nada, ya que cuando fue a hablarle se desvaneció entre la gente. “Qué guapo, ya podría encontrar a este tipo de hombre todos los días” Pensó para mis adentros.

Pulso al botón del ascensor, la planta se encontraba solitaria, ahora que no había nadie fue al despacho del Señor Francisco para coger dichos documentos, estaba todo a oscuras no quería encender la luz por si acaso algún compañero la veía remolonear por esa zona. A su vez miró a los alrededores de su despacho para ver donde se encontraban las bragas ya que empezaba a tener frío. Empezó a mirar por los cajones de su mesa de trabajo y encontró otras cosas, que rápidamente se lo guardo aunque es verdad que siguió mirando. Alguien estaba intentando abrir la puerta del despacho por la puerta en la que la había echado antes, rápidamente se escondió detrás de un armario que se encontraba cerca de la puerta, el picaporte se estaba abriendo.Estaba nerviosa, porque podría ser cualquier persona, pero es verdad que muy pocas personas tenían acceso a esa puerta solo él, y la de la limpieza, y todavía no era la hora de cerrar como para que estuviese aquí tan pronto. Le oyó hablar


 — Como te iba diciendo tenemos que quedar a final de mes para tener todos los preparativos         listos antes del viaje, ahora mismo me pilla mal quedar, pero lo que podemos hacer es vernos a     final de la semana. — Y finalmente colgó, mientras que dejaba el abrigo en el perchero.

Ya puedes salir de ahí. Te he visto entrar. De aquí hoy no sales — dijo mientras daba una vuelta para ver donde se encontraba

¿Y quién te ha dicho que yo quiera irme? — se inclinó para susurrarle a la nuca.


Intento darse la vuelta pero no la dejo, le puso contra la pared y así poder rozarse.

Como pude le dio la vuelta y la llevo enfrente de la mesa, su jefe obedeció todo aquello que la decía, se tumbo en el suelo, bajo las persianas y cerró los pestillos de todas las puertas de aquel despacho. Cogió lo que había encontrado en su cajón y la esposo con las patas de la mesa, un brazo a cada lado. Le mordió el cuello, los labios, la barbilla.. todo lo que estaba a la vista. Le bajo la bragueta, y empezó a lamer su rabo mientras que con la otra mano le iba acariciando los huevos. Mientras le pajeaba se la iba comiendo, presiono el capullo contra los labios de Paula y bajo la boca con el tronco al ritmo de la paja. Él hizo un gesto indicándome que iba a terminar. Sonreímos y la beso. Intentaba como quitarse las esposas, pero le era inútil. Estaba bien amordazado.

— Aguanta un poco Jefe, que no se diga que no eres fuerte — le guiñó un ojo mientras le iba desabrochando los botones de la camisa a la vez que sus miradas se cruzaron

Es que me estás poniendo muy perro — se elevo para besarla, pero no le dejó

Esta vez te toca a ti el mirar pero no tocar. — Le mordió el labio mientras le acariciaba el rabo.

Su pecho ya estaba al descubierto, podía percibir cómo su respiración se adentraba a través de su oído. Cerró los ojos y la beso con deseo, los dedos correteaban por su abdomen jugando con los pelos de su pecho y sus pezones. Levemente se los mordió a la vez que tiraba de ellos, mientras que su mano fue a jugar con su rabo. Con la punta de la lengua le chupo el capullo, pasando por sus huevos, la ingle y su gran rabo fuerte y erecto. Iba notando como los pezones de Paula se ponían erectos y se marcaban en la blusa, se levanto y fue quitándose la ropa lentamente. Se quedo completamente desnuda, el doblo una de sus piernas y su rodilla la puso en su sexo y en ese momento fue cuando notó que estaba completamente húmeda, raramente se fue frotando con su rodilla. La estaba excitando. Puse las rodillas en su cuello y su cabeza en su entrepierna, haciendo un sesenta y nueve. Así podrían disfrutar los dos. Bajo la parte de la pelvis hasta que su lengua toco el clítoris, gimió cuando sus labios fríos tocaron los labios inferiores, no sé por qué, pero el frío la excitaba mucho más.

A la vez que el iba acariciando el clítoris con su lengua ella iba introduciendo su rabo en su boca, sacando e introduciendo una y otra vez. Paula pego un brinco, ya que le había mordido el clítoris. Inclino su cuerpo al suyo y se fue elevando a medida que las dos respiraciones iban al mismo compás
Se separó de su boca y prácticamente le quito toda la ropa que seguía teniendo puesta, la corbata le daba un toque serio, pero muy excitante.

Coloco su mano en el pecho de ella, mientras que su rabo se lo fue introduciendo en su sexo. Se escucho un gemido estremecedor, desde los dedos de los pies, fue notando esa corriente que la causaba el gozar plenamente. Esa corriente subía lentamente por sus piernas los muslos, hasta que fue llegando a la pelvis, esa corriente la excitaba el sexo. mientras tanto, ella volvió a coger las riendas de esa situación y empezó a follarle. Las nalgas iban lanzándose de arriba abajo. Fue presionando su trasero contra su entrepierna, mientras tanto un cosquilleo fue recorriendola cada rincón de su cuerpo, con mucho gusto fue pasando su lengua por sus labios carnosos hasta tal extremo en el que no podían más y sólo podían besarse con más ganas que nunca. Durante unos minutos sus cuerpo fueron balanceándose, dejando que los fluidos se inundaran por completo dejando correr todo el calor que desprendían sus cuerpos al desnudo. Era el momento de quitarle las esposas y así lo hizo, le beso el cuello, le agarró de la barbilla y cuando quiso abrir los ojos ella se encontraba debajo. Ahora era Francisco quien tenía el mando.