jueves, 26 de noviembre de 2015



Ven, caminemos por la sombra, donde el sol no pueda encontrarnos. Intentemos no hacer ruido con nuestra risa y la adrenalina que tenemos por dentro, ya que eso podría producir viento y despertaría a todo ser que estuviese aquí de paso, como nosotros. 

Aunque siempre nos podríamos quedar y perdernos por estos jardines, buscar nuevos rincones en lo que poder estar a solas.

Ven, vamos a perdernos un poco más, hasta que el sol se vaya y venga la luna a nuestro encuentro.
A oscuras, nuestras miradas son dos estrellas que se acaban de encontrar en el camino.

Acércate para que tu seas lo único que roce mi piel, bésame como la primera vez.












lunes, 28 de septiembre de 2015



Respirando el frío otoño que entra en la habitación.
Recorriendo las sábanas en busca de tu piel, deja que te encuentre y pueda acariciar tu ser.

Tal vez, esta noche me deje llevar y al verte me quede arropada en tus brazos, inhalando tu sonrisa llena de felicidad.

Déjame ser la luz que entra por la persiana y te despierta cada mañana.
Deslizando mis dedos por tu columna y darte besos hasta el alba.

jueves, 27 de agosto de 2015

Tu mirada



Día a día voy observando como el tiempo pasa con lentitud, los sonidos más bellos se van enmudeciendo hasta volverse uno con el silencio y aquellos dulces aromas que antes podía percibir ahora se han quedado en recuerdos de días brillantes donde el foco de todo era tu mirada y tu sutil sonrisa. Aquellos inolvidables momentos en los que las miradas se cruzaban, aun estando radiados de multitudes de personas en ese instante, en ese cruce con esa bella mirada, color castaño claro, hace que todo mi alrededor desaparezca y solo exista tu mirada y la mía encontrándose como si ese fuera el destino y pedía perderme en ella mientras mi mente se va quedando en blanco y mis ojos luchaban contra mis parpados para que no cerrasen, aunque fuera por una milésima de segundo no quería perder la vista de tus ojos.

Podía sentir como la sangre comenzaba a recorrer mis venas, mis sentidos se iban agudizando queriendo interrumpir con osadía aquella bella imagen que se posaba frente a la mía yo solo quería seguir ahí admirando tus ojos, así como las antiguas civilizaciones admiraban a la luna benevolente como su diosa, así admiraba tus ojos sin importarme que pensarías de mi, cual sería tu reacción al darte cuenta de lo que hacía en ese momento y solo sabía algo y es “quiero quedarme aquí, admirando tu mirada que me hace suspirar y que logra que unos segundos se vuelvan eternos”.

viernes, 12 de junio de 2015

Aire Fresco


Al salir del coche se dirigió a un camino de tablas, se descalzó para tocar la suave y caliente arena que se metía por los dedos del pie, haciéndole cosquillas a cada paso que daba. Se le formo una pequeña sonrisa en la comisura de los labios. Siguió caminando y se encontró la playa vacía. Se encontraba en su playa favorita, Berria. Colocó la toalla y la sombrilla. Al quitarse el reloj vio que eran las cuatro de la tarde y lo guardo en una de las cremalleras de la mochila.

Cogió el libro que estaba a punto de terminar. Antes de tumbarse puso una almohada para el cuello, se tumbo en la toalla y empezó a leer “si me dices ven lo dejo todo… pero dime ven”. Más tarde se hecho una cabezadita, no hizo falta que se tapase con nada, el sol le daba en las piernas y el cuerpo mantuvo el calor. Intento no pensar en nada para poder relajarse. Y así lo hizo.


Al despertar, se encontró con un grupo de pájaros, no muy lejos de donde se encontraba ella, cogió la cámara y empezó hacerles fotos. Después de un rato, fue andando a unas lágrimas del mar que  habían causado las olas. Hizo “Clicks” a un cangrejo que se estaba resguardando de las olas que chocaban con las rocas y en ellas se formaba espuma. Fue acercándose a la orilla, estuvo dando un paseo, cuando se quiso dar cuenta se le habían mojado los pies, el agua estaba fría y le costaba más hacer las fotos ya que empezó a tiritar y salían movidas. Salió y no muy lejos de allí siguió con lo que más le gustaba hacer fotos. 

Hubo un momento en el que se tuvo que tumbar en la arena medio húmeda medio seca para poder pillar a las gaviotas acercándose al agua. Siguió caminando hasta el otro extremo de la playa, al retroceder puso el trípode e hizo un montón de fotos, quiso capturar el atardecer en la playa y lo consiguió. Fotografío todo lo que estaba a su alrededor. Al regresar, guardo la cámara, quito la sombrilla y se sentó para seguir contemplando esas vistas tan maravillosas que tenía en frente. Se quedó sentada hasta que desapareció el sol. Recogió todo y se dirigió hacia el coche, cada cinco pasos que daba se giraba para seguir contemplando su lugar favorito. Donde solo existe el silencio y la tranquilidad, donde puede estar a gusto y relajarse, donde puede pensar con tranquilidad y por un momento ser libre.

sábado, 21 de marzo de 2015

Confusión

No es que no tuviese ganas de trabajar es que sabía que si cogía ya el bus iba a llegar muy pronto. Pero antes de coger lo, hice una parada en el centro comercial Hortaleza, había tanta gente.. Que me resultaba difícil de llegar al Burger King para pedir la comida. Todo estaba cambiado, las tiendas y los bares eran el doble de grandes que la última vez. Después de pagar cogí la bandeja y salí fuera, me encontré con muchos árboles pegados y bajo ellos había asientos y pequeñas mesas alrededor. Al terminar me levante y fui andando hasta la parada, tenía un largo recorrido. Cuando termine de cruzar el parque me encontré en otro sitio, vi una pancarta en el suelo tirada que ponía ¡viva Bilbao! es como si hubiese cruzado un portal. Empecé a preguntar a varias personas por si conocían algunos amigos, pero nadie respondía, hasta que encontré a Sara.

   — Sara ¿has visto a Estefanía? - soy una amiga suya. Necesito encontrarla

  —    Baja esta calle y a mano derecha encontraras una plaza grande, esta debajo del olivo. — Contestó sin  pestañear mientras se refugiaba en unos portales.

Después de llegar al olivo la vi, cuanto más empezaba a acercarme más calor hacia.


  — Estefanía soy yo Esther la de Madrid, te tengo que contar lo que me acaba de pasar. Y también quería    decirte que como vuelvo de aquí al pueblo, estoy bastante perdida, no sé en qué parte de Bilbao estamos. — La dije mientras me quitaba la chaqueta y la ataba alrededor de la cadera.

Cuando quise decirla algo más ya no estaba. No había nadie a mí al rededor. Pero de lejos veía a un chico vestido de negro y detrás del había cucarachas. Odio los insectos así que empecé a correr hasta llegar a una gran plaza, lo único que había era una iglesia enorme con su campana, mi única salvación era trepar por la cuerda que caída desde la iglesia.

   — ¿Tiene que ser una broma, no? — Dije en alto. Hubiera preferido otra cosa menos asquerosa.

  — Soy acrofobia no puedo, me supera, me dije a mi misma. Haber intenta escalar y piensa que es una meta. Intenta relajarte. — Volví a decirlo en alto mientras daba unos pasos hacia atrás


Corrí todo lo que pude y salte hacia la cuerda, no la alcance, seguí saltando hasta llegar a ella, y empecé a subir, sin mirar abajo. Cuando llegue a cogerla no sé cómo pero empecé a escalar y me iba impulsando poniendo los pies en la iglesia. 

   — Uf que vértigo.

Cada salto que iba dando veía más la campana. Di un último empujón más, pero mis manos se iban quedando sin fuerza, me dolía una barbaridad. Me resbale y como no pude agarrarme a nada me solté de la cuerda y caí...

De fondo se oía un ruido, “pi pi pi”



La cabeza me daba vueltas, no sabía si había muerto, cuando abrí los ojos estaba en la cama, solo era un sueño. Apague el despertador y me quede en la cama unos cinco minutos más, pero cuando los volví abrir, me di cuenta de que era lunes y que si no me levantaba ya, llegaría tarde a trabajar.

domingo, 15 de marzo de 2015


Desde casa, otro día más te digo hasta pronto, te abrazo, te doy besos, te miro y te digo: te quiero mucho.

Antes de llegar a recoger mis cosas, me dices; ¿te olvidas de algo? Y siempre te digo, si, a ti, ¿te vienes conmigo?. No obtengo respuesta, pero sé que si pudieses, vendrías conmigo a cualquier sitio. Nos despedimos en la puerta de casa y te digo, dame el último beso del día. Y vuelvo a sentir tus labios rozando mi mejilla.

Cuando salgo del portal, sonrío por este fin de semana, por haber estado unos días más a tu lado, sonriente, con ganas de vivir, de pasear, de cambiar de aire, de estar juntas. Sigo caminando hasta llegar a unas escaleras y miro hacia la ventana que da a la cocina. Cada vez que voy subiendo me vas mirando, hasta que llego al fin de las escaleras y no nos podemos ver, ya que hay árboles de por medio. Cuando estoy llegando al último escalón te vuelvo a ver y te tiro un fuerte beso.


Sigo caminando hasta llegar al metro, y en pocos segundos noto que empieza a chispear. Y sonrío, porque antes de salir de casa me dijiste; probablemente necesites un paraguas, y aquí estoy en la calle corriendo para no mojarme y a la vez sonriendo por ti, por mí, por nosotras.

te quiero tanto

miércoles, 11 de marzo de 2015




Estuve esperándote toda la noche. Estuve dando vueltas por la cama, tocando las sábanas por si estabas entre ellas. No te roce, no te vi. Esta noche tampoco viniste a por mí.

Encima de la cama tienes mi colgante, para que sepas que te estuve esperando.

Te dejo una de las cosas más bonitas que nadie te podrá dar, el olor de mi cuerpo impregnado en las sábanas, la almohada, la habitación. También te dejo la llave, por si algún día vuelvo intentaré coger el mismo número, la habitación 209.


Y si estuviera cogida, tienes mi colgante y mi aroma para encontrarme. No te puedo decir adiós, porque ni si quiera te he encontrado, te digo “hasta pronto” y espero poder verte pronto.

lunes, 9 de marzo de 2015



Te he imaginado tantas veces a mi lado en la cama… arropándome por si cogía frío. Haciéndome caricias para poder dormir. Abrazada a ti para poder sentir que alguien que me quiere esta a mi lado.

Te he soñado tantas veces… Donde más quiero que estés es en la cama. Porque así te puedo sentir más cerca. Puedo sentir tu respiración, los latidos de tu corazón, el roce de tu piel dándome calor. Puedo oírte hablar mientras duermes, y si tienes alguna pesadilla te puedo abrazar, dar mimos para que no te asustes, para que estés bien. He imaginado y soñado tantos momentos….

Que solo de extrañarte se me han caído las lágrimas. Lágrimas de verdad, de esas que cundo cierras los ojos, salen solas y para no estar mal necesitaba abrazar la almohada para sentirte cerca.

Que ya no sé lo que es verdad o mentira.


Te quiero a mi lado, ven conmigo, vamos a cuidarnos.

jueves, 5 de marzo de 2015


Aquella tarde gris estuve caminando sin rumbo, necesitaba salir de casa, aislarme de la realidad, pensar en que hicimos mal para estar tan separados, empecé a caminar y me fui a un mirador que había en Granada. Tuve que subir muchas cuestas para llegar allí. Por el camino vi casas pequeñas, blancas a punto de derrumbarse, el suelo era de piedra, estuve caminando un buen tiempo hasta que encontré una foto que me resultaba familiar, pasé mis dedos sobre ella y en aquel instante recordé lo maravilloso que era el amor contigo, me quede recordando aquellas palabras tan bonitas que me dijiste, de repente oí un pájaro cantar y volví a la realidad. Me quede con la fotografía y seguí caminando. Más adelante vi niñas jugar a la comba y los niños al balón, en ese preciso instante una de las niñas se cayó y un niño fue a recogerla, que precioso detalle por su parte, me quedé parada y mi mirada se quedo fijada en ellos, a si es como empezó nuestra historia. 


Cuando quise despertar de esos recuerdos, delante de mí estaban los niños y me preguntaron si estaba bien. Les contesté con una sonrisa y una pequeña lágrima en mis ojos que se iba desvaneciendo por la mejilla.


Camine tanto que quería parar, pero ya quedaba poco, ya veía una plaza grande y gente, así que me apresure y cuando menos me lo esperaba ya estaba allí, mirando Granada, me senté en un banco y dejé la fotografía entrelaza en mis dedos. Al rato noté como alguien rozaba mi dedo meñique y me recorrió un escalofrío. Sin darle importancia yo seguía a lo mío, seguía mirando aquellas magnificas vistas.

— Roberto, te echo de menos. — Dije en voz baja, sin darme cuenta — Ojala estuvieses aquí conmigo, de nuevo, para poder arreglar lo nuestro. — Volví a decir mientras cogía la fotografía y le daba un beso.


Cuando quise subir la cabeza para seguir contemplando las vistas ya se estaba haciendo de noche. Torcí un poco la cabeza para poder ver el cielo estrellado, y entonces oí como el chico que me rozó antes hablaba de esa estrella, ese chico sabía nuestra historia Roberto y en un pequeño silencio oí como me susurraba al oído y note que era tu voz, me di la vuelta y me quede estupefacta por aquel beso que recibieron mis labios. Me paralicé y me quede saboreando ese beso que tanto añoraba. Abrí los ojos y vi que eras tú, me quedé aún más quieta, me cogiste la mano, nos levantamos, nos pusimos cara a cara, mis ojos estaban tan brillantes al verte, se me cayeron lagrimas de la emoción y en ese momento me dijiste que desde ahora todo iba a salir mejor, me cogiste la otra mano.


— Sara te he estado buscando todo este tiempo para reconciliarnos y para decirte que sin ti no puedo seguir adelante, tu eres la última pieza de mi rompecabezas, quiero pasar el resto de mi vida a tu lado. Te quiero. — Dijo mientras sostenía un anillo de compromiso entre su pulgar y el índice.


Llore más, mis lagrimas se mezclaron con las de tristeza, emoción y alegría y sonreí, le sonreí porque no pensaba recibir tal noticia.



Sí quiero, te quiero a ti. — Le dije mientras le abrazaba a la luz de la luna.

sábado, 28 de febrero de 2015

Después de incorporarse a su nuevo apartamento, Eva decidió salir a dar un paseo por los alrededores, para ir conociendo su zona un poco más. Pasó por un puente en el que había mucha gente, ya que había muchos candados. Vio familias y parejas muy felices. Pero mirando a lo lejos vio a un chico que estaba apoyado en el puente, se le veía triste. Eva, con su melena pelirroja, fue andando hasta donde se encontraba él. Se puso a un metro de distancia y pudo observar que estaba llorando; ella no sabía si era de felicidad o de tristeza. Se sentó en el tablero del puente mirando al más allá.


   — ¡Eh!, zanahoria, ten cuidado, es peligroso subirse ahí — dijo el chico mientras él seguía mirando al agua.


   — Para tu información me llamo Eva, no zanahoria. Es algo maleducado el llamar a una chica de esa forma — le contestó.
  

  — Perdóneme, señorita, no sabía que usted se llamaba así — dijo con voz repipi. — Ni que yo tuviese que saber su nombre, simplemente le estaba diciendo que tuviese cuidado, nada más — volvió a decir.


Eva no dijo nada. Se bajó y se fue a andar por los alrededores, tampoco muy lejos, ya que se podía perder. El chico, al saber que se iba sin responder, se fue en su búsqueda. La cogió del brazo, pero ella se soltó; a medida que se iban distanciando, sus dedos se entrelazaron, el chico se quedó paralizado al sentir los dedos de Eva al lado de los suyos. Durante unos segundos, los dos se quedaron parados sintiendo el roce de cada uno. Cuando se quiso dar la vuelta, el chico estaba andando en dirección contraria. Eva se limitó a ir detrás de él, ya que ése era el mismo camino que tenía que coger ella para ir a casa. Al entrar en casa, abrió las puertas de la terraza para que se airease el apartamento. Echó una ojeada y vio al chico, que la observaba; sus miradas se cruzaron. Fue a la cocina y estuvo preparando la comida. Más tarde, cogió todo el material de pintura artística y decidió pintar al chico. Cuando por fin terminó, lo metió en una carpeta. Se vistió y bajó a la calle. Después de andar, se fue a una cafetería, se sentó en la terraza, bajo un toldo, y pidió. 


Pasó un chico del que recuerda sus andares. Pero no dijo nada, puede que fuera otra persona y no en el que estaba pensando. El joven que ella pensaba que no era, se giró y la vio.


— Hola, Eva. — Dijo él, mientras se quitaba las gafas de sol. — Parece ser que hoy nos vamos a ver mucho — Volvió a decir mientras se ponía en frente de ella.


—  Hola, chico. — Contestó, mientras le daba el último sorbo a su café. Dejó dinero y se levantó de la silla. 


—  ¿Ya te vas? — Dijo el chico, mientras se acercaba a ella.


—  Sí. Tampoco sé a dónde ir, ya que no me conozco la zona, tampoco quiero ir por ahí sola a cualquier parte — le dijo con voz suave y sonó convincente, para ver si el chico daba la iniciativa. — Por cierto, te he hecho un detalle.


—  ¿Qué es? ¿Puedo verlo? — Dijo a la vez que ella le entregaba la carpeta. — Tampoco hacía falta que me dieras nada, apenas nos conocemos.


—  Ya, lo sé. Pero quería dibujar. Así que fuiste tú el primer pensamiento que se me pasó por la cabeza —le respondió. — Claro, es para ti. Puedes verlo ahora o más tarde, como prefieras.


—  Eva, si quieres podrías venir conmigo. Pensaba ir a dar una vuelta por Via dei Condotti. — Le dijo el chico. — Sé que no lo conoces y a mí tampoco, pero prometo no hacerte daño — volvió a decir.


Eva nunca se había ido con ningún desconocido. Pero su voz y su mirada decían la verdad. Se acercó al chico y se fueron juntos. Les quedaba un largo camino y estuvieron charlando, ya que era algo incómodo el quedarse en silencio. Fue el chico el primero en hablar. Ya que veía que Eva estaba algo callada y no sabía cómo empezar a hablar con un chico, ya que era la primera vez que se quedaba con un chico a solas. Nunca había tenido ninguna experiencia con ellos. Los hombres. Se contaron anécdotas e historias que habían vivido los dos, prácticamente todo el camino. Cuando llegaron, estuvieron mirando tiendas.


— Espera, vamos a entrar aquí, quiero mirar unos pantalones — le dijo él, mientras le abría la puerta de la tienda.


Entró sigilosamente, ya que era una de las pocas veces que entraba a una tienda para hombres. Las anteriores veces que había entrado en Madrid, había sigo con su padre. 


— Puedes sentarte en esa misma butaca — le señaló una de las que estaba en frente del probador donde él se iba a cambiar. — Cuando salga del probador, me gustaría que me dieses tu opinión.


Eva se ruborizó. Y él la vio. Y se asomó una pequeña sonrisa en la cara del chico.


— ¿Qué te parece? — dijo el chico, mientras caminaba hacia ella.


— No está mal, pero no me convence — dijo ella mientras que con un gesto le decía que se diese la vuelta.


Entonces él vio que en la parte trasera tenía una mancha blanca y tenía pinta de ser pegajosa. Volvió a entrar en el probador y se cambió.


— ¿En serio te vas a coger ese pantalón? — dijo ella con cara de espanto. 


— Sí, ¿por qué no?, ¿no te gusta? Pero si es ideal — dio vueltas como si fuese una bailarina. Y al final le hizo una reverencia.


Se rieron juntos y él por fin vio su preciosa sonrisa. Llevaba brackets, pero aún así tenía una bonita sonrisa.  Eva se levantó y fue a buscar un pantalón.


— Pruébatelo, a ver cómo te queda. Seguro que bien — le dijo mientras le daba el pantalón, al dárselo volvió a percibir el contacto de su piel.

Al cabo de un rato.


— ¡Qué chulo!, me queda bastante bien y me gusta. ¿Cómo has sabido mi talla? — abrió la cortinilla y se dio la vuelta para verse la parte de atrás.

— Tampoco ha sido tan difícil, ha sido pura intuición. Puede ser que tengamos la misma talla — dijo ella, mientras se acercaba a él. — Venga, cómpratelo si te queda genial, y además está a buen precio.

Fueron a pagar. Salieron y estuvieron dando vueltas por alrededor, estuvieron mirando más tiendas, cenaron y siguieron hablando. Al terminar, cogieron un taxi. Al salir, la dejó en la puerta del apartamento.


— Espero que te lo hayas pasado bien. — Dijo este, mientras le acompañaba a la puerta.


— Sí, ha estado genial. Gracias por haberme dedicado un poco de tu tiempo — le dijo mientras sacaba las llaves del bolso y le dedicaba una gran sonrisa.



Eva, al saber que el chico no se iba, se le quedó mirando. El chico se acercó a ella, cogió un mechón de su pelo rojizo y se lo puso detrás de la oreja. Una de sus manos la apoyó en el cuello, y la otra en la espalda. Eva se quedó paralizada al saber lo que iba a venir ahora. Él se fue acercando más y, al final, Eva notó su primer beso, el beso de un desconocido. Fue suave e intenso, algo amargo, pero dulce, y se dejó llevar en ese beso sin fin.

viernes, 27 de febrero de 2015

Sobre mí

Era sé una vez, una joven que tenía muchas cosas en la cabeza, tanto pájaros volando a su alrededor, como sueños que se hacían realidad, mucha imaginación y sobre todo muchas cosas que hacer en la vida. Es verdad que a veces de todas las ideas que se le ocurren, normalmente aparecen en su cabeza cuando está en la cama apunto de dormirse, aparecen todas las ideas que podría hacer o realizar, pues no le da tiempo a terminarlas o las deja de lado. Este 2015 se ha propuesto en seguir escribiendo, aunque solo sean textos.
Al tener muchas ideas, pues su cabeza se vuelve loca y de repente explotan todas aquellas ideas que llegan a su cabeza y no sabe exactamente que poner. Pero intentara seguir escribiendo. 

 
Esta joven aparte de escribir, siempre le ha gustado dar masajes, de hecho está haciendo las prácticas en una clínica de fisioterapia. También le gusta la fotografía, sobre todo de paisajes. Esperemos que tenga más tiempo para poder realizar varias ideas de hacer fotos con unas pequeñas figuritas de ferroviales que se compro hace ya unos meses, el caso es que tiene tantas cosas que no sabe exactamente por dónde empezar, pero bueno, tal vez suba algunas fotos de todo en general o en esta página o en otra, ya os iré informando de las cosas.

 
Haber que más, hmmm… Ah sí, de vez en cuando suele ir a youtube y mirar tutoriales de cómo dibujar cosas, animales u objetos, la verdad es nunca se le dio bien dibujar, pero le gusta. De todas formas subiré algún dibujo, solo para poder ir más allá de lo que suelo hacer. (Tengo pensado en dibujar un vestido) pero bueno, paso a paso jeje

Bueno espero que os haya gustado un poco la entrada, deje de esperar cosas de la gente, así que si os pasáis bienvenidos seáis. Y si no, pues bueno que se le va hacer, obviamente no voy a obligar a la gente. Que quedaría feísimo. Yo escribo o subo cosas porque es una forma de entretenerme y seguir subiendo hacia arriba.


Nos vemos en breves J