miércoles, 11 de marzo de 2015




Estuve esperándote toda la noche. Estuve dando vueltas por la cama, tocando las sábanas por si estabas entre ellas. No te roce, no te vi. Esta noche tampoco viniste a por mí.

Encima de la cama tienes mi colgante, para que sepas que te estuve esperando.

Te dejo una de las cosas más bonitas que nadie te podrá dar, el olor de mi cuerpo impregnado en las sábanas, la almohada, la habitación. También te dejo la llave, por si algún día vuelvo intentaré coger el mismo número, la habitación 209.


Y si estuviera cogida, tienes mi colgante y mi aroma para encontrarme. No te puedo decir adiós, porque ni si quiera te he encontrado, te digo “hasta pronto” y espero poder verte pronto.

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