jueves, 27 de agosto de 2015

Tu mirada



Día a día voy observando como el tiempo pasa con lentitud, los sonidos más bellos se van enmudeciendo hasta volverse uno con el silencio y aquellos dulces aromas que antes podía percibir ahora se han quedado en recuerdos de días brillantes donde el foco de todo era tu mirada y tu sutil sonrisa. Aquellos inolvidables momentos en los que las miradas se cruzaban, aun estando radiados de multitudes de personas en ese instante, en ese cruce con esa bella mirada, color castaño claro, hace que todo mi alrededor desaparezca y solo exista tu mirada y la mía encontrándose como si ese fuera el destino y pedía perderme en ella mientras mi mente se va quedando en blanco y mis ojos luchaban contra mis parpados para que no cerrasen, aunque fuera por una milésima de segundo no quería perder la vista de tus ojos.

Podía sentir como la sangre comenzaba a recorrer mis venas, mis sentidos se iban agudizando queriendo interrumpir con osadía aquella bella imagen que se posaba frente a la mía yo solo quería seguir ahí admirando tus ojos, así como las antiguas civilizaciones admiraban a la luna benevolente como su diosa, así admiraba tus ojos sin importarme que pensarías de mi, cual sería tu reacción al darte cuenta de lo que hacía en ese momento y solo sabía algo y es “quiero quedarme aquí, admirando tu mirada que me hace suspirar y que logra que unos segundos se vuelvan eternos”.

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