Respirando el frío otoño que entra en la habitación.
Recorriendo las sábanas en busca de tu piel, deja que te encuentre y pueda acariciar tu ser.

Tal vez, esta noche me deje llevar y al verte me quede arropada en tus brazos, inhalando tu sonrisa llena de felicidad.

Déjame ser la luz que entra por la persiana y te despierta cada mañana.
Deslizando mis dedos por tu columna y darte besos hasta el alba.

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