Camino en quad


El día se encontraba gris, se podía pasear sin chaqueta, pero si no te quedabas quieto te enfriabas.
Esa tarde vino mi prima a buscarme a casa. En cuanto terminé de hacer la mochila, cogí el móvil, cerré la puerta y en unos tres minutos ya me encontraba en la calle, estuve esperando un rato, pero al no verla la llamé y resulta que se encontraba al final de la calle.

De camino a su casa estuve pensando en la conversación que había tenido con mi madre hace poco. Y estaba poniéndome de los nervios, así que decidí bajar la ventana y mirar las marismas que se encontraban a la derecha, cerré los ojos y deje de pensar. Cuando los abrí ya habíamos pasado escalante, y el resto del camino decidí mirar las casas que se encontraban en mitad del campo, cerca de la carretera, siempre que pasaba por allí pensaba que ojalá una de ellas fuese mía, y pudiese decorarla a mi gusto, pues mi mente ya estaba decidiendo que cortinas poner en el salón..

Cuando me quise dar cuenta ya estaba en la parcela. Saludé a todos y nos quedamos en el salón viendo la televisión. Mi prima decidió llevar a un amigo suyo a dar una vuelta en quad, luego iba yo y Noemí.
El primer viaje se estaba haciendo largo, y mi primo pequeño se puso a jugar a la play, el caso es que no sabía que hacer, así que salí de la casa, y en menos de un minuto me encontraba en casa de mi abuela, pero no estaba, aunque vi a Mari allí en el porche, me quedé hablando con ella. 

Tenía curiosidad por saber mas de ella. Me dijo que había nacido en España, pero vivía en Australia, y como soy muy curiosa empecé a preguntarla muchas cosas. Para que la tarde se hiciese más amena empezamos a jugar al parchís, mientras ella me seguía contando cómo se conocieron ella y mi abuela. La partida se hizo corta por lo que decidí que jugásemos otra, pero esta vez con dos colores cada una, ella aceptó. Estuvimos toda la partida riéndonos porque Mari se hacía un caos de la ficha que tenía que mover y no era el color correspondiente, luego me tocó a mí confundirme así que estuvimos gran parte riéndonos y hablando. A mitad de la partida ya había venido mi prima con el primer viaje dado, así que la dije que fuese a buscar a Noemí que luego iría yo, quería terminar de pasar un tiempo con Mari, me parece una persona agradable y tenía todo una vida de experiencias y aventuras.
Se nos hizo larga la jugada, porque mi prima ya había vuelto, cuando dejó el quad se dirigió hacia donde estaba. Cómo a Mari le estaba resultando un poco lioso jugar con los colores azul y verde, Noemí se ofreció voluntaria para ayudarla. Cuando terminamos nos quedamos un rato charlando hasta que mi abuela decidió salir de la casuca y estar allí en el porche con nosotras.

Al cabo de treinta minutos Nerea y yo nos disponíamos en dar una vuelta por Santoña. A pesar de hacer mal tiempo le pusimos buena cara, había mucha gente fuera de sus casas, se encontraban hasta en la playa y en el paseo marítimo.

Se paró en un cruce y me dijo  Ahora, ¿donde quieres que te lleve?  me dijo
 quiero que me lleves a lo alto de la cárcel para ver cómo es por dentro.

A medida que iba subiendo la cuesta empezó a chispear, las gotas se iban quedando en el casco y en las gafas que llevaba, pero a pesar de ello podía seguir viendo el paisaje, aunque es verdad que se veía borroso.
Empezó a subir la cuesta a la que llevaba dos rutas, una al Faro del Caballo y otra El calvario-Garzón.

Así que subió por la segunda, el camino era muy inclinado, para las curvas nos tuvimos que inclinar hacia delante para que no la costase tanto subir. Pasado un buen rato. Al llegar arriba y estar cerca de la cima, el camino se hizo muy tranquilo, hacia viento, el campo olía a eucalipto, sentía que me estaba mojando entera, pero me daba igual, estaba disfrutando de la naturaleza una vez más, estaba pasándomelo bien y estaba muy tranquila y sobre todo estaba con Nerea, pues estaba muy agusto en su compañía.
Cerré los ojos y sentía que era parte de ella.
Respire hondo y abrí los ojos.

 Prima tienes que saber que eres la única a la que he llevado hasta aquí y sobre todo la primera vez que voy a subir esta cuesta.  Me dijo mientras se preparaba para subir

A medida que iba subiendo de velocidad e inclinándose en las curvas, las gafas estaban llenas de pequeñas gotas que impedían que viese el paisaje, en ese momento fue cuando subí la cabeza, abrí la boca, cerré los ojos y podía sentirme en paz conmigo misma  qué a gusto  dije.

Al bajar la vista al frente habíamos llegado arriba del todo.

 Reto conseguido  le dije mientras sonreía ya que ella podía verme a través del retrovisor. Sonreímos. Me limpie las gafas como pude. Y empezó a bajar la cuesta a gran velocidad, la lluvia cada vez iba más deprisa y rápidamente se nublaron las gafas. Me impedía ver. Así que me sujete bien a unas barras que había detrás de mí, cerré los ojos y disfrute del camino hasta llegar al penal, la cárcel, se encontraba cerca de la playa de berria. 

Baje del quad y podía ver la cárcel por dentro, era hermosa, por fuera se parecía a un colegio, con su campo, su pista de baloncesto y más casetas alrededor que podrían ser perfectamente el comedor u oficinas, a saber qué.

Todo era muy bonito, quería hacer una foto para enseñársela a mi tía ya que a ella siempre le ha gustado, pero no podía, ya que estaba prohibido, así que sólo podría describir como era todo aquello. Di un pequeño paseo para verla y admirarla junto con la playa y la montaña de fondo.

Cerré los ojos, respire hondo y me quedé quieta un par de minutos. Más tarde me puse el caso, las gafas y volví a montar al quad en el que mi prima estaba esperando.



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