miércoles, 23 de noviembre de 2016

PERDERME EN TU PIEL

Tus manos son tan suaves como el resplandor del sol naciente a las ocho y media de la mañana.
En la playa.
En Otoño.
Y al mismo tiempo tan fuertes como la marea que choca entre las rocas.

Cuando nuestros cuerpos se cruzaron en mitad del mar, 
mi corazón se paro en seco. No supe reaccionar. 
En cambio, tú si.

Las olas seguían bailando al compás de la melodía que estaba tarareando en mi cabeza.

Estaba nerviosa, y esa melodía venía a mi encuentro y pude relajarme.
Pero estando tú a mi lado, rebobinaba, se inmovilizaba, y nunca se acababa.
Tenías tanto efecto en mí, que ni siquiera se terminaba.


Tu piel color avellana, que deslumbra en las tinieblas.

Tu piel que se eriza sólo con tocarme

Tu piel que nació en invierno, y aún así es más cálida que una vela encendida

Tu mirada, me abraza con tan sólo decirme "ya estoy aquí"


No sé cómo una persona puede tener ese efecto en alguien,
lo que sí sabía es que ese efecto era mutuo.


Tú, y tu manera de sentirme acogedora, a tu lado, en ti, contigo, en tu piel.



Ya no quiero perderme entre la multitud, ni en el metro, ni perderme sola.



Si me pierdo, que sea en tu piel.


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