lunes, 28 de noviembre de 2016

EXTREMADAMENTE CANSADA



Tal vez, no haya escogido los mejores caminos.

Tal vez, me haya precipitado al tirar todo por la borda.

Tal vez, haya sido muy dura conmigo misma.

Quiero creer, que lo que he hecho está bien.

Quiero creer que todo irá a mejor.

Podría darme la vuelta y rectificar aquello que he dado por finalizado, pero sé, que si lo hago no estaré a gusto conmigo misma, y mucho menos en compañía.

Tal vez, y sólo tal vez, haya dado un giro enorme en mi, de destruir todo aquello que por muy poco que fuera, me hiciera feliz.

Pero en mi interior, estaría diferente y distante con aquellas personas. Ya nada sería como al principio.

Lo que más odio, es que el pasado vuelve a mi encuentro y me abra los ojos.

Me odio por ser tan sumamente extraña, pero si hubiese sido fácil, tal vez no me hubiera alejado de esas personas.

Pero sé con seguridad, que si hubiera sido todo tan distinto, no me hubiera conocido mejor de lo que nadie me conoce y ya no sólo por eso, si hubiera sido todo más fácil, lo más seguro es que nunca hubiera sabido hasta que punto puedo ser capaz de ir, y sobre todo no sería yo.

No sé si será algo bueno o malo, pero una vez está hecho lo único que puedo hacer es intentar no pensar en ello y seguir hacia adelante.




De que sirve ser igual que todas las personas, pudiendo ser diferente

domingo, 27 de noviembre de 2016

HIPNOTIZADA POR LA LUNA

Luna, mi luna de noche,
eres como un lunar
que me acompaña
a todo lugar.

Luna, lunita
luna de mis amores,
eres mi amiga, 
mi compañera de las noches.

Eres como un avión,
volando vas, pegada a mi
sin parar.

Quisiera ser como tu
acompañando a las personas con amor

Nunca manchada estás
porque en el cielo siempre estás.
Blanca es tu luz
y redonda eres como el sol.

Contigo nunca tengo miedo,
porque siempre luz tendrás,
y nunca terror habrá.





La primera fotografía que hice con la cámara Fujifilm FinePix S2500 HD. Así a ojo podría ser del año 2011. Recuerdo ese año, porque empecé hacer un curso de fotografía por la zona, y necesitaba un compañero.  Cargue las pilas, y puse la cámara en funcionamiento. Mi hermano me ayudó a poner los valores, de lo único que recuerdo fue del valor del ISO 400. La noche estaba fría, para hacer bien una foto, me remangué las mangas de la chaqueta, pero estaba incómoda, así que al final obtuve por quitármela.

Estaba tiritando del frío, me coloque la correa detrás del cuello, apoye los codos en la repisa de la ventana, mi piel se empezaba a erizar y estaba comenzando a temblar del frío que acechaba. Puse el zoom al máximo, lo suficiente para que la luna se viese enfocada. Respire hondo y "clic clic clic clic clic" el sonido de la cámara empezó a sonar, a la vez que hacia fotos las echaba un vistazo para ver que tal me salieron, depende de como saliesen cambiaba algunos valores o el zoom. Todas las fotos realizadas esa noche a la luz de la luna, se hicieron sin trípode. Y de aquí esta el resultado final Hice varios intentos algunas de ellas se podían ver con claridad. Desde ese instante me enamoré más de la luna.





miércoles, 23 de noviembre de 2016

PERDERME EN TU PIEL

Tus manos son tan suaves como el resplandor del sol naciente a las ocho y media de la mañana.
En la playa.
En Otoño.
Y al mismo tiempo tan fuertes como la marea que choca entre las rocas.

Cuando nuestros cuerpos se cruzaron en mitad del mar, 
mi corazón se paro en seco. No supe reaccionar. 
En cambio, tú si.

Las olas seguían bailando al compás de la melodía que estaba tarareando en mi cabeza.

Estaba nerviosa, y esa melodía venía a mi encuentro y pude relajarme.
Pero estando tú a mi lado, rebobinaba, se inmovilizaba, y nunca se acababa.
Tenías tanto efecto en mí, que ni siquiera se terminaba.


Tu piel color avellana, que deslumbra en las tinieblas.

Tu piel que se eriza sólo con tocarme

Tu piel que nació en invierno, y aún así es más cálida que una vela encendida

Tu mirada, me abraza con tan sólo decirme "ya estoy aquí"


No sé cómo una persona puede tener ese efecto en alguien,
lo que sí sabía es que ese efecto era mutuo.


Tú, y tu manera de sentirme acogedora, a tu lado, en ti, contigo, en tu piel.



Ya no quiero perderme entre la multitud, ni en el metro, ni perderme sola.



Si me pierdo, que sea en tu piel.


martes, 22 de noviembre de 2016

ASUNTOS PENDIENTES 2º


SEGUNDA PARTE


Cerró sesión y siguió escribiendo.

Sólo la llevo media hora, pero media hora larga para terminar aquello que le quedaba por hacer. Dio al botón de imprimir, se levantó y de nuevo pudo estirar las piernas. estuvo recorriéndose todo el departamento 3, qué ahí es donde se encontraban las fotocopiadoras e impresoras de esa planta. Estaba muy apartado de los despachos y se encontraba en una habitación pequeña y con exceso de calor. cuando llego a su escritorio Paula, directamente se quedo de pie, estaba ya bastante cansada de estar prácticamente todo el día sentada. 
Archivo todos aquellos documentos que desprendían calor y los guardo en una carpeta de color rojo, que luego eso mismo iba a guardarse en un armario que se encontraba a su izquierda.

Después de ordenar el escritorio, cogió el bolso, el abrigo y fue a llamar al ascensor.
Al abrirse las puertas, se encontró con que el ascensor lleno y había un olor desagradable. Aunque es verdad que por un instante no iba a entrar, pero se dijo, "vamos a ver salen todos ahora de la oficina, normal que huelan a cerdo, perdón, salimos, yo también me incluyo. Por que hacía tal calor dentro en las oficinas, como frío en la calle y bueno quieras o no siempre se coge algo de olor, y tampoco es que digamos que las oficinas huelan a frescor, si no a un producto algo incómodo de oler, pero bueno. Ya llevas bastante tiempo ahí que te acostumbras a todo". El caso es que a pesar de estar abarrota, entró, y al ser delgada y diminuta se incorporo perfectamente en el ascensor, se encontraba en unos de los laterales, enfrente suyo había un espejo, y detrás de ella ahí se encontraba el, con la chaqueta abierta y a la vista su corbata azul de rayas rojas junto con sus tirantes. Los labios de Paula iban formando una sonrisa a la que él la respondió apretándola el culo y fue acercándola más al cuerpo de el. 

Había demasiada gente para saber que estaban tramando ellos dos, ahí uno detrás del otro, juntando sus partes íntimas. No había tardado mucho en acariciarle los muslos, metiendo la mano por debajo de la falda, tenía el cuerpo frío y el tacto de sus manos en su piel, tuvo un escalofrío acogedor, en el que ella echo el cuello hacia atrás y el no pudo resistir la tentación de morderla el cuello, sus manos fueron subiendo hasta llegar a su sexo, que se encontraba a disposición de el para que le hiciese lo que quisiese. Ella al notarse tan excitada le agarro del pantalón, no era cómodo tocarse en esa postura, cuando todo el personal estaba delante de ella, intentando que se abriesen las puertas para que por lo menos pudiese salir la gente, y así poder tocar a su jefe como a ella le gustaba. Cuanto más se tocaban más entrecortada tenían la respiración.

El ascensor se paro en la planta 5 donde se bajaron dos personas, volvieron a cerrarse las puertas, ellos dos tenían más cosas pendientes de las que ocuparse en ese preciso momento, no se dieron cuenta de quién había salido, como del que había entrado. Francisco solo podría pensar en ella y en la entrepierna que tenía a su disposición. Subió la mano para tocarla y fue acariciando el clítoris como a ella le gustaba de un lado a otro, rápidamente fue introduciendo sus dedos en el sexo, de repente la dieron un empujón tan fuerte que Paula gimió de placer, alguno de los presentes fueron dando la vuelta, pero no les dio tiempo ya que de repente se apago la luz y se quedaron parados. Por lo que dejaron de saber cual había sido ese ruido y se centraron más en saber como pedir ayuda. Estuvieron varias veces dando al botón de alarma, pero nada. Paula y Francisco siguieron a su rollo, mientras que el resto averiguaba como salir de ese cubo asfixiante y estando a oscuras tenían más oportunidades de tocarse más. Cuando Paula se dio la vuelta se encendieron las luces y rápidamente se puso bien la falda. Todos los del ascensor se bajaron en la planta cero, incluido ellos.


Paula se abrocho el abrigo y una voz ligera le susurro al oído; "¿Qué haces?"Paula para no llamar tanto la atención dijo, "mis tripas están dándome guerra y me gustaría ir a comer". Finalmente sin que nadie los mirase se dio la vuelta y le dio un mordisco en el labio inferior.

Salió del edificio y una borrasca de aire frío se le metía por el cuello. No había forma de escabullirse.Con un andar rápido cruzo el paso de cebra y al bajar dos calles a mano derecha encontró el restaurante la Tagliatella. En seguida la atendieron, solía ir allí dos veces por semana, esta vez no tenía muchas ganas de llegar a casa y ponerse a cocinar. El camarero ya le conocía de las anteriores veces y cuando ella se había quitado el abrigo y lo había dejado en la silla de enfrente ya le habían traído una copa de lambrusco rosso el resto ya venía solo, pues el camarero ya la conocía, cada día que iba allí, la sorprendían con un plato diferente. Esta vez la habían dado un plato de pasta, cuando llevo el tenedor al plato pudo oler el aroma que llevaba el plato y cuando lo probo, cerro los ojos de satisfacción. Por lo que podía degustar, juraría que llevaba piñones ya que se podía comprobar que al comerlo se le quedaba la boca un poco áspera, almendras trituradas con una salsa de queso y albahaca por encima.

Cuando termino de comer y disfrutar de ese magnifico plato de pasta, que a pesar de lo grande que era no estaba nada llena, se pidió un sorbete de limón al cava. Cuando salio del restaurante y siguió el mismo camino que había echo hace una hora y media. Dio un largo suspiro y antes de cruzar, vio a un hombre alto y rubio, ya la había visto antes, no le dio tiempo a decirle nada, ya que cuando fue a hablarle se desvaneció entre la gente. “Qué guapo, ya podría encontrar a este tipo de hombre todos los días” Pensó para mis adentros.

Pulso al botón del ascensor, la planta se encontraba solitaria, ahora que no había nadie fue al despacho del Señor Francisco para coger dichos documentos, estaba todo a oscuras no quería encender la luz por si acaso algún compañero la veía remolonear por esa zona. A su vez miró a los alrededores de su despacho para ver donde se encontraban las bragas ya que empezaba a tener frío. Empezó a mirar por los cajones de su mesa de trabajo y encontró otras cosas, que rápidamente se lo guardo aunque es verdad que siguió mirando. Alguien estaba intentando abrir la puerta del despacho por la puerta en la que la había echado antes, rápidamente se escondió detrás de un armario que se encontraba cerca de la puerta, el picaporte se estaba abriendo.Estaba nerviosa, porque podría ser cualquier persona, pero es verdad que muy pocas personas tenían acceso a esa puerta solo él, y la de la limpieza, y todavía no era la hora de cerrar como para que estuviese aquí tan pronto. Le oyó hablar


 — Como te iba diciendo tenemos que quedar a final de mes para tener todos los preparativos         listos antes del viaje, ahora mismo me pilla mal quedar, pero lo que podemos hacer es vernos a     final de la semana. — Y finalmente colgó, mientras que dejaba el abrigo en el perchero.

Ya puedes salir de ahí. Te he visto entrar. De aquí hoy no sales — dijo mientras daba una vuelta para ver donde se encontraba

¿Y quién te ha dicho que yo quiera irme? — se inclinó para susurrarle a la nuca.


Intento darse la vuelta pero no la dejo, le puso contra la pared y así poder rozarse.

Como pude le dio la vuelta y la llevo enfrente de la mesa, su jefe obedeció todo aquello que la decía, se tumbo en el suelo, bajo las persianas y cerró los pestillos de todas las puertas de aquel despacho. Cogió lo que había encontrado en su cajón y la esposo con las patas de la mesa, un brazo a cada lado. Le mordió el cuello, los labios, la barbilla.. todo lo que estaba a la vista. Le bajo la bragueta, y empezó a lamer su rabo mientras que con la otra mano le iba acariciando los huevos. Mientras le pajeaba se la iba comiendo, presiono el capullo contra los labios de Paula y bajo la boca con el tronco al ritmo de la paja. Él hizo un gesto indicándome que iba a terminar. Sonreímos y la beso. Intentaba como quitarse las esposas, pero le era inútil. Estaba bien amordazado.

— Aguanta un poco Jefe, que no se diga que no eres fuerte — le guiñó un ojo mientras le iba desabrochando los botones de la camisa a la vez que sus miradas se cruzaron

Es que me estás poniendo muy perro — se elevo para besarla, pero no le dejó

Esta vez te toca a ti el mirar pero no tocar. — Le mordió el labio mientras le acariciaba el rabo.

Su pecho ya estaba al descubierto, podía percibir cómo su respiración se adentraba a través de su oído. Cerró los ojos y la beso con deseo, los dedos correteaban por su abdomen jugando con los pelos de su pecho y sus pezones. Levemente se los mordió a la vez que tiraba de ellos, mientras que su mano fue a jugar con su rabo. Con la punta de la lengua le chupo el capullo, pasando por sus huevos, la ingle y su gran rabo fuerte y erecto. Iba notando como los pezones de Paula se ponían erectos y se marcaban en la blusa, se levanto y fue quitándose la ropa lentamente. Se quedo completamente desnuda, el doblo una de sus piernas y su rodilla la puso en su sexo y en ese momento fue cuando notó que estaba completamente húmeda, raramente se fue frotando con su rodilla. La estaba excitando. Puse las rodillas en su cuello y su cabeza en su entrepierna, haciendo un sesenta y nueve. Así podrían disfrutar los dos. Bajo la parte de la pelvis hasta que su lengua toco el clítoris, gimió cuando sus labios fríos tocaron los labios inferiores, no sé por qué, pero el frío la excitaba mucho más.

A la vez que el iba acariciando el clítoris con su lengua ella iba introduciendo su rabo en su boca, sacando e introduciendo una y otra vez. Paula pego un brinco, ya que le había mordido el clítoris. Inclino su cuerpo al suyo y se fue elevando a medida que las dos respiraciones iban al mismo compás
Se separó de su boca y prácticamente le quito toda la ropa que seguía teniendo puesta, la corbata le daba un toque serio, pero muy excitante.

Coloco su mano en el pecho de ella, mientras que su rabo se lo fue introduciendo en su sexo. Se escucho un gemido estremecedor, desde los dedos de los pies, fue notando esa corriente que la causaba el gozar plenamente. Esa corriente subía lentamente por sus piernas los muslos, hasta que fue llegando a la pelvis, esa corriente la excitaba el sexo. mientras tanto, ella volvió a coger las riendas de esa situación y empezó a follarle. Las nalgas iban lanzándose de arriba abajo. Fue presionando su trasero contra su entrepierna, mientras tanto un cosquilleo fue recorriendola cada rincón de su cuerpo, con mucho gusto fue pasando su lengua por sus labios carnosos hasta tal extremo en el que no podían más y sólo podían besarse con más ganas que nunca. Durante unos minutos sus cuerpo fueron balanceándose, dejando que los fluidos se inundaran por completo dejando correr todo el calor que desprendían sus cuerpos al desnudo. Era el momento de quitarle las esposas y así lo hizo, le beso el cuello, le agarró de la barbilla y cuando quiso abrir los ojos ella se encontraba debajo. Ahora era Francisco quien tenía el mando.




miércoles, 9 de noviembre de 2016

ASUNTOS PENDIENTES

PRIMERA PARTE


Por fin Paula había llegado a la oficina, muy justa de tiempo. Esperando al ascensor, vio que su jefe le estaba clavando la mirada en la espalda, notaba un leve pinchazo. Ya que le gustaba que sus empleados llegasen unos diez minutos antes. Todos sus compañeros ya estaban en sus respectivos puestos de trabajo. Cuando llegó al departamento 3, mesa 15, dejó el bolso encima de la silla, fue a quitarse el abrigo para dejarlo en el perchero. Noto como si alguien la estuviese observando y efectivamente ahí estaba el Señor Francisco clavando su mirada en su espalda.

El perchero se encontraba pegado a su puerta. Me ruborice ya que notaba un terrible calor, estaba notando como se pegaba la camisa al cuerpo. Él, sin cortarse un pelo seguía mirándome, pero su mirada iba bajando poco a poco. Bajo la mirada y vio que la falda estaba más alta de lo normal, así que la bajo hasta dejarla por debajo de las rodillas. Sus miradas se cruzaron. Una sonrisa tonta se fue formulando en la cara de Paula, que empezaba a ruborizarse, antes que se empezase a poner nerviosa se fue al baño. Después de echarse agua en la cara  empezaba a despejarse. Cogió el bolso y lo dejo en el suelo, cerca de ella, cuando por fin se sentó en la silla, vio que había montones de documentos, cartas que repartir, reescribir nuevos informes, etc.

¡Qué coñazo! (pensó a sus adentros). Pues normalmente siempre tenía vistas a su escritorio. Su despacho estaba en frente del de su Jefe, por lo tanto observaba cada movimiento que hacía. Cogió las cartas y fue a repartirlas. Miró el reloj y eran las ocho y media de la mañana. Le llevo más tiempo del que ella pensaba ya que tenía que entregarlas a ciertas personas en mano y el tiempo se la iba de las manos. Cuando llegó a la mesa, vio que faltaban cosas, ciertos documentos ya no estaban.

— Juan, sabes si alguien ha cogido algo de mi escritorio. — Le dije mientras seguía mirando entre papeles

Sólo te puedo decir que el que estaba rondando por tu escritorio llevaba una corbata azul con rayas rojas. — Levanto la vista del ordenador para responder.

Dio una vuelta por los departamentos, como si estuviese buscando a alguien. No encontó a esa persona con la descripción que me había dado Juan, no era gran cosa, pero tenía que encontrar esos documentos sea como sea. El tiempo se la echaba encima, por lo que dejó de buscar y empezó con otras cosas. Dejó los demás documentos aparte, y se puse manos a la obra. Miró el reloj de la pared y eran las nueve, se le paso el tiempo volando y apenas había hecho cosas.

Estuvo leyendo informes, escribiendo nuevos datos que podrían ser factibles en las próximas reuniones. Cogiendo llamadas y citando a gente para confirmar si iban a venir a la reunión de mañana, email, etc.

Paula te vienes a descansar un rato, iba a la cafetería a estirar las piernas — Contesto Juan que se encontraba a mí lado, puesto que no le había mirado, me toco el hombro y di un salto. — Deberías de descansar un rato son las once y a penas has descansado la vista.

Que susto. ¿Cuánto tiempo llevas aquí? — Deje de mirar el ordenador notaba como la cabeza me iba a estallar. Debes descansar tienes los ojos como dos tomates. Venga, ven conmigo y a si te despejas — su mano seguía en mi hombro.

Cerró las carpetas, guardo todo y apagó la pantalla del ordenador, estiro las piernas y se por fin se levantó de aquella silla, notaba como el culo se le iba poniendo más plano. Se acomodo la falda.

Ve preparándome un café cargado que ahora voy. — le dijo mientras iba en dirección al baño

Entró en el baño y se quite los tacones. Abrió el grifo, y notaba como en sus manos caía una ráfaga de agua fría. Cogió un poco de papel higiénico y lo mojo, fue restregándoselo por la cara, el cuello y los brazos. Mis pies se habían relajado un poco al notar el frío suelo del baño.

Mientras que estaba saliendo del baño se desabrochó un botón de la camisa, para así poder ventilar esa zona. Hoy en la empresa hacía tanto calor que tendría que haber ido vestida con menos ropajes. No estaba atenta a quien estaba delante y se tropezó con el pie de alguien que llevaba mocasines color azul marino, igual que el traje. Antes de que se cayese al suelo, alguien puso su mano en la espalda y fue elevándola hacia delante, cuando abrió los ojos se encontraba algo mareada, y pudo ver quien era aquella persona. Todo le daba vueltas...

Lentamente empezó a moverse. Vagamente oía la voz de un hombre. Esa persona se puso delante de ella, y en su cuello notaba su respiración. La agarró fuertemente del brazo y otra mano la puso detrás de la espalda, notaba calor en su piel. Estaba ardiendo. Ya se encontraba de pie y el hombre seguía agarrándola para que se volviese a caer. Y ahí fue cuando poco a poco fue abriendo los ojos. Parpadeo varias veces hasta que vio que esa persona era su jefe, el Señor Francisco. Se encontraron muy cerca el uno del otro. se separó un poco para poder verle mejor.

Cuando estaba separando los labios es cuando oí su voz.
—  Paula, ¿te encuentras bien? — Dijo, mientras sus manos se iban deslizando por la piel hasta llegar a los hombros

Iba notando como se le ponía la piel de gallina. Y de repente sintió frío que le recorría hasta los pies, pero el contraste de sus manos en mí, lo tranquilizo.
Vagamente recuerdo lo que ha pasado, pero en este preciso momento me encuentro mejor. — La contestó mirándole a los ojos — Gracias. — La dijo mientras se separaba de él. Llevaba un traje azul oscuro junto con los tirantes a juego y la corbata con finas rayas de color rojo, una camiseta de color azul más claro que el traje, no se había percatado de que era alto, mucho más alto que ella.

Como agradecimiento por estar a su lado, fue a darle un beso en la mejilla. Cuando se separó y fue caminando a mi escritorio, me percate de que le había dado un beso a mi jefe, me ruborice y sonreí.

Paula ¿dónde te había metido? — dijo Juan a mis espaldas

Se giro y fue donde se encontraba Juan. Tontamente sonriendo vi a mi jefe que seguía estando donde le había dejado, estaba parado y seguía mirándome. Por un momento baje la mirada, pero me dije a mi misma, "que narices, para una vez que alguien me rescata no voy a bajar la mirada, ni que hubiera hecho algo malo”. Así que le sonreí mientras me dirigía a donde estaba Juan. Que se encontraba unos metros detrás de él.

Pues parece ser que me he desmayado y bueno alguien muy agradable me ha salvado. — Mientras que terminaba de hablar con Juan. Paula sin cortarse un pelo giro la cabeza y su Jefe la seguía mirando, pero está vez, con picardía. Juan la cogió del brazo y se la llevo a la cafetería.

Te he preparado el café que me pediste pero tal vez se haya enfriado. — Fue a coger la taza y estaba caliente, sople y di pequeños sorbos, en realidad estaba templado. Aquel té la vino muy bien.

Nada más entrar a la cafetería se sentó, se quite los zapatos y estiro las piernas encima de otra silla, Se encontraba tan bien y a gusto. Que se hubiera quedado allí prácticamente todo el día.

Bueno y ahora estás mejor — cogió una silla y se pudo en frente. — Por cierto has encontrado los documentos que buscabas.
Pues con todo lo que ha pasado no me ha dado tiempo. Ahora en cuanto termine vuelvo a la carga, a ver si encuentro dichos documentos. —  Le contestó dando otro sorbo al té

Pues que se te sea leve y recuerda que aquel hombre tenía la corbata azul con rayas rojas. — La apretó el hombro como dándome ánimos.

Gracias por recordármelo, ya ni me acordaba. — la taza la dejo en el fregadero y mientras iba andando hacia el escritorio le vino a la cabeza cierto momento en el que había visto esa corbata.

Dio un largo suspiro, llamó a la puerta, abrió, y ni se inmuto de que ya estaba delante de su escritorio, se puso nerviosa, nunca se había sentido nerviosa al ver a su jefe. Tal vez era porque nadie había cogido nada de mi escritorio sin antes consultarme.

— Hola Francisco, quería para saber si tienes los documentos. — Levanto la cabeza y otra vez volvía a estar serio.

—Usted me tiene que llamar Jefe, nada de tutearnos. — Respondió seriamente.

Pero que moca le ha picado a este (pensó para sus adentros)
Se quedo impactada cuando hace poco estaba muy amable, en fin. El quería seriedad, pues la iba a tener.
Está bien. Señor Francisco, corrijo Jefe, me gustaría saber porque has cogido ciertos documentos de mi mesa sin haber pedido permiso. — Le dije con seriedad y firmeza.

Asombrado al oír esa voz procedente de mis labios, se levanto y la miro fijamente. Otra vez se sentía como se ruborizaba. Aquella situación la ponía bastante, como la estaba mirando ahora mismo.  Pero estaba vez se ha pasado.

¡Disculpa! — esas fueron sus únicas palabras.

Rígido y serio se mostraba, mirándola fijamente

Lo que oye, no tiene ningún permiso para a ver cogido ciertos documentos sin mi permiso, cuando he estado perdiendo el tiempo buscándolo por otros departamentos cuando en realidad los tenía usted. Así que si hace el favor de devolvérmelos estaría bien, ya que el tiempo se me está echando encima y lo tengo que presentar mañana a primera hora. Que veo que a este paso me voy a tener que quedar esta noche aquí. Además no sé porque los ha cogido cuando ni si quiera están corregidos. — Cuando termino de hablar, tenía la boca seca, así que cogí un vaso de la máquina de agua. Se encontraba fría, como a Paula la gustaba.

Vaya Paula, no sabía yo que tenía esa fuerza para contestarme como lo ha hecho. Me gusta que la gente que trabaja para mí, se muestre como lo has hecho tú. Directa y sin rodeos. Y ante todo con firmeza. — Finalmente se levanto y fue a donde se encontraba.

Esta vez notaba notó más calor en la piel cuando le quito el vaso de entre las manos. Fue acercándose más.
Usted debe de llamarme, Señorita Paula, ya sabe, nada de tutearnos — le contesté con un movimiento de cabeza y un guiño.

De repente la cogió bruscamente de la cintura y la empotro contra la pared. Ella le agarro de la corbata y se la llevo más a su cara, dándole un beso y mordiéndole los labios.

 Seguidamente le beso el cuello mientras que le metía la mano bajo la falda y la bajo las bragas. A  su vez seguía dándola besos y mordiscos en el cuello, notaba un ligero cosquilleo en el que le daba risa y placer y eso la ponía muy cachonda. Empezó desabrochándole el pantalón y notaba como su polla estaba dura como una piedra, fue aprentándole fuertemente mientras le atraía hacía ella, le bajó el pantalón y el bóxer y se la saco, estaba totalmente empalmada, se sorprendió de lo grande que la tenía.

Cuando todo se estaba poniendo interesante, alguien llamo a la puerta. “toc toc” .

Estoy ocupado — Respondió mientras le daba pellizcos en los pezones.

Señor Francisco, el Señor Pérez ya está aquí. — contesto Laura
Joder que oportuno, que tenga que venir justo ahora. — contestó en voz baja Paula. Y rápidamente me tapo la boca, ya que yo quería más, le mordí la palma. Me apretó fuertemente el culo.

Vuelve a decir otra palabrota y tendré que castigarte, señorita — me miro con picardía aunque su mirada me decía otra cosa.

Dile que vuelva dentro de un rato, que estoy terminando de hacer unas llamadas importantes.

Dice que no puede esperar, que tiene un vuelo esta misma tarde. Que le recibe usted ahora o que se marcha. — dijo Laura finalmente mientras volvió a llamar a la puerta.

No entres, ahora mismo le recibo yo. Gracias Laura — respondió con un tono más fuerte

Se aparto de Paula y se subió los bóxer y el pantalón. Yo hice lo mismo.

 —Tendremos que dejar esto para otro momento, necesito atender a este Señor con urgencia. — me agarro del brazo tirándome hacía él, pensando que quería más, pero no fue a si —Sal por esta puerta, que dará a unas escaleras y a la terraza de la cafetería.

Salió del despacho dando un portazo. Con las ganas que le tenía. Si es que todo llega en el momento equivocado. Dejó de darle vueltas al tema y siguió con los informes, cuando había llegado a la terraza, se dio cuenta de que al final no le había dado los informes. Así que decidió seguir con lo que estaba haciendo antes. Encendió el ordenador y tenía un correos suyo.




“Ese portazo ha sobrado, la próxima vez te tendré que castigar. Por cierto te has dejado aquí algo”

De: Francisco Díaz Pino
Empresa: Gespam S.L
Hora: 13:40 p.m


 “Cierto. Iba a que usted me diese los informes y he salido con las manos vacías”

Nombre: Paula Sánchez
Empresa: Gespam S.L
Hora: 13:55 p.m


“Yo no me refería a eso, me refería a tus bragas, que te las has dejado en el suelo. ¿Tan ocupada estás que no me contestas al instante?

Nombre: Francisco Díaz Pino
Empresa: Gespam S.L
Hora: 13:58 p.m


“Ya ni no me acordaba de eso. Te las puedes quedar, estoy mejor sin ellas. Y si, tengo mejores cosas que hacer que estar respondiéndote”
Nombre: Esther Sánchez
Empresa: Gespam S.L
Hora: 14:10 p.m


“No me calientes, que luego acabas mal. Ahora mismo iba a tu mesa y te pondría a cuatro patas y te azotaba. No me gusta que me hagan esperar”

Nombre: Francisco Díaz Pino
Empresa: Gespam S.L
Hora: 14:12 p.m


“Deja de enviarme correos y atiende al Señor Pérez, que para eso me has echado de tu despacho. Y con su permiso. Jefe, me voy a trabajar. Ya iré luego a por los documentos”

Nombre: Esther Sánchez
Empresa: Gespam S.L
Hora: 14:10 p.m


El escritorio estaba enfrente del despacho de su jefe, ahora mismo se encontraba sentado en la silla, delante de su escritorio. La mesa estaba hecha de una medida exacta para el. Con suficiente hueco para poderse tumbarse uno encima

El mismo había puesto la regla de no fumar, pero se la saltaba a la torera. Pues ahora mismo se había levantado para encender un cigarro, mientras que dejaba su mente mirando por el ventanal. Allí enfrente suya se encontraba aquellos rascacielos altos y enormes.
Se le veía cabreado, y tenía un punto de dominante en aquella mirada que le gustaba y mucho.
Ese mismo día tenía que entregarle unos documentos para el día siguiente, ya que tenía una reunión importante.
Dejó de mirarse a sí mismo y empezó a dar vueltas por el despacho. Tenía una estantería llena de libros, y al otro lado tenía una barra de licores.

Siguió reescribiendo unos archivos que la había pedido hace una semana, pero por motivos personales no pudo terminarlos. Se levantó de la silla para ir a la máquina de café. Ya que aquel día se le estaba haciendo largo.

Pasadas las horas. Francisco salió del despacho, con la chaqueta en los hombros, paso por su escritorio y le exigió, que antes de irme a casa tuviera que tener todo hecho y tenía que dejárselos en su despacho.

martes, 8 de noviembre de 2016

NO HAY QUE CAMBIAR


Nunca debí borrar los post subidos de tonos que borré. ¿Qué quieres que te diga?, este es mi blog y escribo lo que quiero. Es una forma de desahogo. Todo son relatos escritos por mí. Y si no te gusta lo que escribo no te obligo a que sigas leyendo. No hay que cambiar por nadie, pensaba que quitando los post iba a cambiar algo en mi. Pero nunca debí hacerlo, nunca debí quitarlo, sólo por hacer "felices" a otras personas.
Todos alguna vez hemos sido pecadores.  Nadie nace sabiendo y nadie nace siendo perfecto

lunes, 7 de noviembre de 2016

EL MUNDO ESTÁ DEL REVÉS


Suerte. Páginas de internet que te dicen como atraer la buena suerte. Y ellos que sabrán. ¿Pero acaso existe? ¿hay algo en esta vida que merezca la pena creer?. He intentado creer en que hay buena gente, en que habrá algo bueno al final del camino, en que las personas pueden cambiar.


De qué sirve tener todo lo que tienes si no eres feliz con nada.
De qué te sirve tener un apellido que se supone que debe dar suerte, si luego a ti no te pasa nada asombroso, algo tan grande como para agradecerlo, Me ha tocado lo que soy, como por ejemplo me podía a ver tocado otra familia, eso da igual. (Ahora mismo me da igual todo).
Como si cruzo la calle y un camión me atropella y me deja inconsciente en mitad de la acera. O como si voy corriendo a coger el metro y resulta que no era el de mi andén y me caigo a las vías. Como si me tropiezo con una baldosa y me rompo la pierna..

No puedo. Está vida me supera.

Esas personas que se creen importantes porque tienen un cargo superior, sí, esas que pueden decidir quién entra en su empresa o en la tienda y deciden con sus superiores quien puede trabajar con ellos, esas personas se creen algo, y para mí son iguales que el resto de la gente, lo único de lo que te diferencia del resto es el nombre.

Cuando entrego un cv, los entrevistadores te dicen "es que no das el perfil" pero que puto perfil necesito para que tu te fijes en mi, eeh! a ver dímelo. porque ya no se que hacer. A veces me dan ganas de coger la cabeza de esa persona y estamparla contra la pared o mismamente coger un bate  empezar a romper todo lo que haya por el camino, lo sé, suena muy harcord (sólo lo pienso, nunca he tenido intención de hacerlo, sólo que mi mente saca cosas de contexto y feas). Pero, si es que hasta vosotros mismos sois odiados por otras personas. Puff....

Tampoco se necesita tener un bachillerato, máster o carrera para doblar las camisetas de una tienda de ropa, o para ser cajera, o cualquier otro trabajo, ni tan bellísima para trabajar en una tienda con cara al público. Ni qué tú en años atrás no hubieses sido fea, un orco. Sí, yo lo admito, lo fui, pero todo el mundo cambia, tanto físicamente como interiormente, o como persona, y tú no eres quién para decir que no. No eres quién para decir, no es que no te voy a coger porqué estas gorda, o flaca, o tan fea que no das el perfil que buscamos. Qué coño se necesita estar a tu nivel. Eso es una autentica mierda. Estoy cansada de guardar las apariencias y mostrarme como todo el mundo quiere. Que crea, ¿en qué?, si no hay nada en lo que pueda creer, al final luego TODOS te defraudan, todos. No hay excepciones.


De nada sirve tener un buen curriculum si luego todos te rechazan, todos tienen un motivo para echarte.
De nada sirve creer en la buena suerte, otra cosa que ni existe. Tal vez haya gente que haya tenido una mala vida y que de pronto le haya cambiado por completo, pues bien por ellos. Pero yo he cambiado tantas veces que ya he perdido la cuenta, ¿y para qué?, me ha servido de algo? No veo buenos resultados.

De qué sirve vivir, si siempre hay algún tocapelotas a la vuelta de la esquina para decirte que lo que quieres hacer, no se puede. Tienes que vivir al margen de las reglas que otros "superiores" han puesto, que seguramente no tienen ni bachillerato. Para qué coño gobiernas, si ni siquiera sirves para eso.

Hay una canción que dice: el mundo está al revés. (ahora mismo no me acuerdo de que cantante es). Podría ser cierto. Pero eso solo lo puedes ver en tu imaginación, ver que todo lo que estás viviendo está del revés. Que la gente no está donde debería estar.

Tampoco sirve de nada soñar o imaginación, he soñado por las noches, que estaba en otro lugar, en otra ciudad, y era feliz, tenía casa, trabajo y buena salud. Imaginación, de nada sirve imaginarte cosas, si cuando te despiertas de tu mundo de colores, ves todo gris, ves el mundo como el día o el año anterior. De nada sirve hacerte pájaros en la cabeza, si cuando te das un golpe te duele al igual que el resto de la vida.

No hay salida, bueno sí la hay.. pero no la recomiendo.
Pero alguien me dio esta vida para vivirla. Aunque ya he perdido las ganas, la fuerza para seguir. las ganas de creer. ¿Para qué?,

El mundo esta del revés y nadie lo ve.

• Creo que el mundo está mal de la cabeza, cuando meten a una mujer en la cárcel por haber robado montones de pañales para su hijo, pero no a alguien que ha robado millones a los ciudadanos. ¿crees que con devolvernos el dinero estás perdonado?,

• Creo que algo anda muy mal cuando un joven homosexual que quiere cambiar de vida no puede recibir ayuda de un psicólogo o tener los mismos derechos que otra persona heterosexual, porque estos están prohibidos por la ley de ayudarlos a ir contra su orientación sexual

El mundo está al revés. Progresamos hacia la tumba.
Con lo que gastan en bombas podrían matar el hambre.
Han llegado a la luna, pero casi no quedan setas.

El mundo está al revés. Dejado de la mano de Dios.
Los chiquillos ya no obedecen y la juventud ya no respeta.
Hay mucho que hacer y poco trabajo.
    Es verdad, falta honestidad, solidaridad, sinceridad, integridad... Y una larga lista de palabras que acaban en "dad". Todos llevamos el "chip" de debate televisivo y  aplicamos el "qué se dice que me pongo", como algo normal, lógico, necesario...
    La vida se vive como si fuera una película que depende de lo que ocurra. Es como si el guionista y el directos fueran la misma persona y no, nos pertenecieran.
    Cada día aparecen peores escenas que se suman: Guerras, nuevos casos de corrupción, nuevos recortes, más impuestos,


    Me cambiaría de persona, le daría mi vida a otra que la necesitase más. y yo viviría la suya,

    No sería más fácil, pero podría decir que tendría algo por lo que seguir luchando. Vivir




    sábado, 5 de noviembre de 2016

    (RON)RONEAR


    Pequeño felino que entro en mi vida en un abrir y cerrar de ojos.
    Pequeño el, pequeño sus ojos.

    Es tan dormilón como su dueña, como su abuela.
    En general nos pasamos la vida durmiendo. Siempre, a todas horas.
    Pero si es a su lado, mejor.
    Se disfruta más, se agradece.

    Pequeño el, que entró en casa sin saber qué hacer o a dónde ir.
    Miedoso. Distraído. Alocado. Juguetón. Pero siempre el.
    Único.

    Me despierta antes de que suene la alarma. Maúlla, ronronea y se plasma encima mio, cómo si no hubiese más cama para echarse a dormir. A remolonear. A jugar.

    Tenerle a mi lado, se ha desvanecido, deteriorado, se ha destruido una barrera en mi interior. Y me ha hecho ver que puedo seguir queriendo. Pero dejemos de hablar de mi, hablemos del pequeño Ron.

    Que puedo decir. ME ENCANTA. Me encanta sus pequeñas patitas, sus huellas parecen una almohada, súper blanditas. Tiene un caminar tan gracioso. Me lo como a besos cada vez que le veo. Despierto o dormido. Me ha enamorado el alma.

    Tiene unos ojos que hipnotizan. Color avellana.
    Que impactan. Que deslumbran, y que atrae su mirada.

    He comprobado que no le gusta nada el agua, pero se sube al radiador y con la ventana cerrada, le encanta ver la lluvia, quiere atrapar esas pequeñas gotas que se desvanecen en la ventana.
    Quiere verlo todo.

    Adora su nuevo rincón, estar en un cojín encima del radiador, ver los pájaros volar y no poder atrapar.

    Ya sabe como saltar a grandes alturas. Se sienta en la silla del ordenador, bueno en realidad me lo quita. Pero, es cogerle, darle achuchones, besarle la nariz, los mofletes, las orejas, sus patitas. Todo. Y ver como me mira con esos ojos me hace quererle más.

    Le cojo como un bebé y le canto, le hablo, o simplemente le hago caricias para que se duerma.
    Verle dormir me complace.

    Travieso. Porque quiere investigar para que sirve todo, salta, corretea y tira lo que haya por su camino. Olfatea y juega consigo mismo. Juega como un perro a comerse la cola.

    Es tan mimoso como yo. Y eso me encanta. Alguna que otra vez se queda dormido en mi pecho.
    Sus patas me rodean el cuello, y mientras que le acaricio, el pequeño felino me hace cosquillas.

    Me lame la cara, no sabía que tenía la lengua áspera. Le doy otro pequeño beso en la frente y poco a poco se le cierran los ojos. Y en ese momento es cuando empieza a ronronear.

    Nunca me había acercado tanto a un gato. Hasta que llego el.

    Él para mí, es más guapo que las estrellas.



    Único para mí.

    Pequeño felino, pequeño Ron.


    jueves, 3 de noviembre de 2016

    retroceder o avanzar

    Ya no tengo ninguna ilusión
    sigo en el camino, pero voy sin dirección

    De un día lleno de belleza
    como las rosas en primavera
    el agua del rocío
    cayendo por mis venas

    Tú, ese ángel que vino a mi encuentro
    con esos ojos azules resplandeciendo

    Tú, que me dabas calor con sólo mirarme
    Tú, que me abrazabas aún, yo no teniendo frío

    Tú, que me hiciste feliz desde el primer instante

    Tú, que me quitaste las alas cuando estaba a punto de volar,
    de volar, y ser libre. Libre contigo

    Me quitaste lo que más apreciaba
    y ya no sabía como seguir
    sigo despistada, como aquellas personas
    que caminan sin rumbo, sin saber a donde van.

    Tú, que a pesar de la distancia
    me hiciste tan feliz,
    que creía vivir un sueño.

    Tú.


    Esa voz agradable que rompía cada esquema
    se ha vuelto lejana

    Ya no sé por que dirección debo ir
    Estoy muy pérdida sin ti

    Como quieras que viva
    si me quitaste todas las ganas de ser feliz


    En tu ausencia, la luna me protegía
    Las estrellas me abrazaban 
    y los rayos de sol me guiaban.

    Al igual que el aire fluye entre nuestros cabellos
    ese momento se esfumo entre los recuerdos

    Los días ya no parecen tan grises
    ya no parecen tan tristes

    El silencio, ya no duele
    ahora me acompaña

    No quiero pensar
    no quiero perderme más

    Pero, aún así, he sabido desconectar
    el aire me empujaba
    Aún así,
    he sabido encontrar de nuevo el camino