Huellas



Quiero saber si una de estás pisadas son tuyas
o sólo has pasado por aquí y has dejado tu fragancia mezclada con el aire
que se asoma cada mañana en mi ventana.

Si lo fuesen, me gustaría cruzarme contigo de nuevo,
y si no lo son, espero que con el tiempo nuestros caminos se vuelvan a cruzar.

Quiero que seas tú el que me habrá el alma y 
encuentre todo lo maravilloso que yo no he podido ver en años.

Alguien que no se canse nunca de verme. 
Alguien que sepa guardar los secretos jamás contados.

Alguien que me de los buenos días, a pesar de que sean malos.

Que esté porque quiere y me quiera,
no porque debe.

Alguien que no tenga que consultar su agenda para poder verme.
Alguien que me abrace y me bese los miedos.

Que nunca se despida porque irse no es su juego favorito.

Alguien que me sujete la mano sin agobiarse.
Alguien que le guste mi cursilería y no se avergüence de las muestras de afecto.

Quiero que seas la clase de persona auténtica
que marca un antes y un después en la vida,
que llega con un soplo de aire fresco y que, si se van,
permanecen como huella indeleble.

Quiero que dejes huellas en mí,
de todos los tipos,
de todas las clases,
grandes o pequeñas,
pero sobre todo, que sean tuyas.


Tú eres una persona que ha llegado a mi vida como una bendición




PD: ciertos fragmentos del texto están escritos por Ana Barrero



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