Tenemos que hablar

No huyas, pero si necesitas espacio no alejes de aquellas personas que se han preocupado por ti estos días.
Sé que necesitas asimilar la perdida, y que de algún modo necesitas estar con alguien cada dos por tres, alguien que te haga desconectar del resto de personas, de que no pienses en porque él se tuvo que ir y no otra persona, o porque se fue tan rápido y sin haberte despedido de él como te hubiera gustado.

No te atasques, intenta no entrar en un agujero negro y quedarte ahí pensando en lo que pudieras haber hecho. Ya no había nada que hacer, todo estaba ya en regla, sabías que quedaba poco tiempo, pero no sabías que al día siguiente ya no iba estar entre nosotros.

Nadie tiene un reloj de la cuenta atrás para decirte: "¡corre, ve y díselo. No te detengas, debe saber porque era importante para ti!".

Sí, lo era, porque cuando estaba con él, el resto de ciudadanos no existía, cuando quedabas con él todo iba sobre ruedas, no pensabas en que podrías hacer la semana que viene con él, si no en vivir ese momento y ese día junto a él.

Te mostrabas con toda la naturalidad del mundo cuando quedabais a solas. El tiempo se pasaba lento y así se disfrutaba más en compañía de la otra persona. La verdad es que era la primera vez en mucho tiempo que había mostrado yo misma, no tenia que fingir alguien que no era, no tenía que mentir sobre nada, ni esconder nada, todo era tan natural desde el primer día que le conocí.

El primer día: como olvidarlo (no se puede olvidar). Lo recuerdo como si fuese ayer. Me acuerdo lo que llevaba puesto, cuál fue el primer lugar al que fuimos y a donde fuimos, la conversación, lo que llevabas o como vestías. Salí de mi casa con un short color avellana, unas zapatillas granates y una camiseta rosa y una mochila.
Entramos al primark de Gran Vía, era enorme y era un caos, casi tuvimos que ir pegados para no separarnos. No pensé en nada cuando estaba ya con ellos, me lo pasé tan bien, se me hizo el día largo, y estuve verdaderamente a gusto con los dos, con lo que compartimos cada uno

Me costaba entender lo que decía el amigo de Jesús, tenia mucho acento de Cadiz, y costaba saber que decía, pero se le entendía muy bien, me reí muchísimo con el, con los dos. Era una nueva etapa de mi vida, conocer a otras personas de Madrid, aunque no fueran Madrileños. Después de salir del primark, nos fuimos a laza de España y nos quedamos sentados en el césped, charlando, entre ellos había mucha complicidad. Se acababan las frases, eran como hermanos. Ese día sin duda fue el mejor de todos, aunque tengo que reconocer que los días que los fui viendo a la vez o por separado fueron muy buenos haberlos vivido con los dos. Era una persona muy positiva, tan bueno, en su mirada no le veía ningún mal.

Alguna que otra vez quedábamos a solas, la mayoría de las veces fueron en sol o gran vía, donde fuimos directos al fnac, él para ver juegos de mesa y yo para ver libros. Hubo un día en el que nos quedamos bastante tiempo en el fnac, donde la zona de librería apartados ilustración. Su compañía era tan agradable.
Sólo nos dio tiempo a quedar cuatro veces, dos veces en el fnac de callao, una en el cine, y otra por legazpi.


El día del cine el venía de clases, siempre vestía de negro, iba con sus cascos a cuestas detrás del cuello y conectados al móvil. Con su mochila bandolera de clase. Ese día le vi con el pelo más corto, me gustaba como le quedaba, tenía un color de pelo negro oscuro y siempre tenía una sonrisa en su cara. Me gustaba el corte de pelo, le hacia más moderno, como yo le dije, y nos reímos. Le caía un tirabuzón que parecía un muelle. Antes del cine nos fuimos a comer unas hamburguesas al mcdonalds de Príncipe Pío y después de hablar del día de clases, de los exámenes y desahogarnos un poco nos fuimos a la sala.

Después de ese día, se fueron alejando los días de vernos, el se encontraba fatal de la pierna y apenas  podía caminar. Creo que pasaron dos meses para poder volver a verle. La última vez que quedamos fue en legazpi. Le veía muy cansado, iba con muletas, sin mochila y con un gorro en la cabeza.
En cuanto le vi le dije: Si llego a saber que vienes en muletas hubieras quedado por tu casa. Y me dijo da igual.

Estuvimos caminando un rato, fuimos parando cada dos minutos o cinco, el porque estaba muy cansado y yo estaba llena de agujetas. Después de andar un buen rato, conseguimos dar con un burger, y nos fuimos a cenar, después le acompañé al bus y hasta que no vino no me fui yo hacia el metro. Esas últimas quedadas ya iban siendo más lejanas, pero sabía que él iba a estar ahí.


No recuerdo con exactitud si fue esa vez que quedamos en legazpi cuando supe que tenía cáncer o más adelante. El resto de día cambiaron porque ya no podía salir de casa y mantenerse en pie, así que decidimos ir Jesús y yo a verle a casa, como un día cualquiera, hablar, comentar, conversar, reír y pasar el tiempo entre las cuatro paredes de su salón. La última vez que le vi fue muy duro, le vi muy cambiado, pero seguía siendo él, nunca perdió la esperanza.

Era muy positivo, nunca se rindió a pesar de que un día de agosto, cuando yo me encontraba en el pueblo porque mi abuela la tuvieron que operar de un ictus en el cerebro me asuste y al día siguiente ya estaba con ella en el hospital, mientras tanto yo seguía orando por él, porque siguiese hacia adelante. Pero todas las oraciones no sirvieron de nada cuando el viernes por la noche me confirmaron que había fallecido, se había ido. Me hubiera gustado muchísimo el haber estado a su lado, por muy duro que fuese, pero tal ve hubiera sido menos doloroso de lo que a día de hoy sigue siendo.

En cuanto pise plaza castilla, me patee todo Madrid, hacia un calor sofocante, no había dormido en tres días y mi cuerpo estaba muy cansado. El caso es que no me iba a ir a ningún sitio sin antes despedirme de él.. Cuando por fin llegue, por una parte estaba tranquila porque a pesar de que ya no este entre nosotros esta descansando en paz y sin dolor.

Estuve hablando con el, recordándole momentos, situaciones, conversaciones, todo lo que llegamos a compartir. Después de hablar con sus padres y despedirme de él. Me fui a casa, más cansada aún. Sin ganas de ir al día siguiente a trabajar, de quedarme encerrada en el cuarto sin salir. Pero sé que eso sería peor, necesitaba estar haciendo cosas, mantener la mente ocupada. No pensar. Mantener la compostura y que no me viesen llorar, porque luego todo el mundo preguntaría, y no hubiera sido capaz de decir el porque de mi tristeza.


Hoy tenia intención de salir de casa, pero con el calor que hace fuera era imposible. Así que cogí el ordenador y tenía que ver si en la web de se podía recibir los mensajes, así que empecé a escribir y esto fue todo.

Volviendo a lo de antes.

Ojala te hubiera conocido más.
Ojala hubiéramos tenido más tiempo
Pero ese ojala desapareció entre las nubes.

Como te dije, me alegro mucho de que nuestros caminos se cruzasen.
Y me alegro de haber pasado los momentos que pasamos juntos y en compañía, y en basket.
¡Que grandes momentos!
Siempre te recordare como el andaluz que no sabía hablar español xD

Descansa en paz Pedro.
Te echaremos mucho de menos.

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